Bitcoin se aleja de la competencia con el oro

hace 4 horas

Opinión de: Armando Aguilar, director de formación de capital y crecimiento en TeraHash

En el panorama actual de las finanzas digitales, Bitcoin se está alejando de su antigua imagen de ser un simple activo de reserva, tomando un papel más dinámico y productivo. Este cambio puede repercutir no solo en los inversores individuales, sino también en cómo las instituciones y fondos manejan su capital en un mundo cada vez más digitalizado.

Con un valor aproximado de 7.000 millones de dólares, Bitcoin ha comenzado a demostrar su capacidad para generar rendimientos nativos onchain a través de diversos protocolos. Esta transformación marca un hito en la evolución de Bitcoin, que tradicionalmente fue visto como un activo puramente inerte, similar al oro.

A medida que el ecosistema de Bitcoin se expande, es crucial entender cómo los cambios en la productividad del activo están afectando la forma en que se percibe y se utiliza. A continuación, exploramos las implicaciones de este cambio y cómo está redefiniendo la economía digital.

Índice
  1. La escasez importa, pero la productividad manda
  2. Bitcoin genera rendimientos sin renunciar al control
  3. Es hora de establecer un punto de referencia para el rendimiento de Bitcoin
  4. ¿Por qué Bitcoin nunca será oro?

La escasez importa, pero la productividad manda

La naturaleza de Bitcoin sigue siendo la misma: su oferta está limitada a 21 millones de monedas, y su emisión es transparente y resistente a la manipulación. Sin embargo, a partir de 2025, estos elementos de escasez han comenzado a tener un nuevo significado en un contexto de creciente productividad.

Con la emisión fija, el nuevo conjunto de protocolos permite que Bitcoin genere rendimientos sin que sus poseedores renuncien a la custodia. Esto significa que los inversionistas pueden aprovechar el potencial económico de Bitcoin de formas que antes no eran factibles.

  • Bitcoin se ha convertido en un activo que no solo se almacena, sino que también trabaja para el propietario.
  • Las nuevas capas de protocolo ofrecen oportunidades para generar rendimientos onchain.
  • Este cambio está influyendo en cómo las instituciones asignan su capital y valoran el riesgo.
  • Las tesorerías soberanas están comenzando a confiar en Bitcoin como un activo estratégico.
  • La dinámica de la minería también está evolucionando; los mineros buscan aumentar rendimientos a largo plazo en lugar de vender inmediatamente sus producciones.

El impacto de estos desarrollos es profundo. Bitcoin ha dejado de ser solo un activo de "bóveda" para convertirse en una forma de capital productivo que puede generar rendimientos a través de la inversión activa en su infraestructura.

Bitcoin genera rendimientos sin renunciar al control

Históricamente, obtener rendimientos de Bitcoin sin perder la custodia del activo era una hazaña casi imposible. Sin embargo, el surgimiento de nuevos protocolos ha cambiado esta percepción. Hoy, existen métodos que permiten a los poseedores de Bitcoin generar rendimientos sin tener que sacrificar el control sobre sus activos.

Los nuevos protocolos permiten:

  • Realizar staking con Bitcoin nativo, asegurando la red mientras se generan rendimientos.
  • Utilizar Bitcoin en aplicaciones de finanzas descentralizadas, obteniendo tarifas de swaps y préstamos sin ceder la propiedad.
  • Evitar depender de plataformas centralizadas y de los riesgos asociados a ellas.

Esta evolución ha llevado a que muchas empresas y mineros busquen maximizar la eficiencia de sus tesorerías, utilizando Bitcoin de maneras que antes eran impensables. El resultado es que una curva de rendimiento nativa de Bitcoin está comenzando a formarse, cimentando su papel como un activo productivo.

Es hora de establecer un punto de referencia para el rendimiento de Bitcoin

Con la capacidad de Bitcoin para generar rendimientos, surge la necesidad de establecer un estándar que permita medir estos rendimientos de manera efectiva. Actualmente, la falta de un punto de referencia claro crea confusión tanto para los inversores como para las instituciones.

Sin un acuerdo sobre lo que constituye un rendimiento "normal" para Bitcoin, las decisiones se toman a ciegas. Por ejemplo:

  • Una organización autónoma descentralizada (DAO) con 1.200 BTC enfrenta incertidumbres en cuanto a cómo gestionar sus activos.
  • Un tesorero podría bloquear monedas para generar rendimientos, pero no tiene forma de evaluar el riesgo asociado.
  • Las decisiones sobre el uso de Bitcoin pueden ser vistas como prudentes o arriesgadas, dependiendo de la perspectiva del analista.

Bitcoin necesita un punto de referencia claro que permita a las tesorerías y a los inversores entender el rendimiento onchain en términos de riesgo y retorno. Esto podría incluir una forma de estructurar los rendimientos por plazos, como siete, 30 o 90 días, lo que facilitaría la gestión del capital y la evaluación de riesgos.

¿Por qué Bitcoin nunca será oro?

A pesar de las similitudes superficiales, Bitcoin y el oro representan diferentes paradigmas en el mundo financiero. Mientras que el oro es un activo que no genera rendimientos, Bitcoin ha evolucionado para ofrecer rendimientos activos a través de su infraestructura. Esta diferencia fundamental es lo que lo separa de ser considerado simplemente un "oro digital".

Las características que diferencian a Bitcoin son:

  • La capacidad de generar rendimientos onchain.
  • Su naturaleza programática y descentralizada.
  • La posibilidad de ser utilizado en aplicaciones de finanzas descentralizadas, lo que amplía su utilidad.

Por tanto, mientras que el oro es un refugio seguro, Bitcoin está emergiendo como un activo dinámico que puede generar valor de manera activa y constante.

En este contexto, es evidente que la visión de Bitcoin como un activo inerte ha quedado obsoleta. Ahora, se presenta como una herramienta financiera potente que está reformulando la forma en que se entiende y se utiliza el capital en la economía digital.

Además, la evolución de Bitcoin también se puede observar en su creciente adopción por parte de gobiernos y empresas. Por ejemplo, El Salvador ha incorporado Bitcoin en su tesorería nacional, y otras naciones están considerando estrategias similares. Esto marca un cambio significativo en la percepción de Bitcoin como un activo que puede ser parte integral de la estrategia económica de un país.

En resumen, Bitcoin está emergiendo como un activo que no solo es escaso, sino también productivo. Las oportunidades para generar rendimientos sin perder control son cada vez más evidentes, y la necesidad de establecer un punto de referencia claro es fundamental para su futuro. Este nuevo enfoque transformará no solo la perspectiva de los inversores individuales, sino también la forma en que las instituciones manejan sus activos en un mundo cada vez más digitalizado.

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